sábado, 12 de junio de 2010

Untitled


No tuvo motivos para llorar, y si los había ya no tenía lágrimas. El dolor sufrido días atrás le había dejado completamente desilusionada con la vida. Pero no quería morir, existían muchas cosas todavía por las que valía la pena luchar, aunque en ese momento todo le daba igual, en el fondo de su corazón no quería dejar atrás muchas cosas. Pensaba en la gente a la que quería y que le querían, se le partía el corazón de sólo pensar en su sufrimiento.
Vio cómo todas sus ilusiones y sus sueños se morían poco a poco, como se quedaba sin esperanzas. Todas las puertas que creía abiertas se le cerraban en las narices, y no entendía las razones. Se encerró en su propio mundo, en un hueco infinito con la salida cerrada con llaves, y pensó no salir jamás. Lo que no sabía es que había una copia, alguien sabía que estaba allí y no dejaría que se quedara sola, ni que muriera su alma aunque su corazón siguiera latiendo. Y apareció un día, sin decir nada, y con un simple gesto le tendió su mano y la convenció de salir de allí... Y la sacó, aún había cosillas que enmendar, pero al menos le había arrancado una sonrisa, y eso le hizo feliz.
Ninguno sabía que extraña sensación, que tan inexplicable sentimiento les tenía tan unidos, pero, aunque quisieran negarlo se necesitaban, aunque lo evitaran, sabían de la confianza, de que podían contar el uno con el otro incondicionalmente.
Y se abrió una puerta, una esperanza comenzó a florecer, y ya no estaba sola, aunque todavía tenía miedo, y sólo pensar le sacaba una sonrisa. Eran cómplices, y nadie lo sabía, tenían secretos, sólo de ellos. Una mirada indiscreta demostraba que estaban ahí, y que estaban bien.
Sola, silencio, espanto. Se sienta a escribir, para no perder el tiempo, no hay mucho más que hacer. Intenta comenzar una historia, pero no sabe cómo hacerla, qué decir, qué contar. Piensa y no le salen las palabras. Muy pocas cosas emocionantes en su vida como para tener imaginación para inventarse algo, o simplemente... Hacer su historia.
Hay días que se siente morir, que le da por pensar que la vida ya no tiene sentido, y no sabe para qué vivir. Pero tiene una ilusión, un sueño, que aunque a veces le parece inalcanzable es lo que le da fuerzas para levantar la mirada. Su vida se ha hecho un círculo, como una rotonda por la que gira alrededor. Quiere soñar para olvidar un poco, pero no es tan fácil, la realidad es más fuerte aún y la despierta. Pero ve una luz, es su ilusión, es esa gota de agua que poco a poco va haciendo crecer su esperanza. Y ese detalle le saca una sonrisa de los labios, y la hace feliz, le brillan los ojos, y tiembla. Su vida es muy complicada, por ello aún sigue sentada sin saber lo que va a hacer, sin saber qué escribir sobre ese papel en blanco.

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