sábado, 26 de junio de 2010


Quizá pisé muchos clavos ardiendo en el camino que anduve, pero mereció la pena llegar hasta ti. Arriesgué todo mis problemas y vencí al destino. Fui el caballero en un mundo de doncellas durmientes, el tesorero de un baúl vacío, pero luché por conseguir lo que más quería, y ahora caminas junto a mí en camino llano, sin baches, un camino para ti y para mí, un camino hecho día a día con nuestro cariño, con todas nuestras ilusiones. Dame la mano y guíame, detente, y bésame. No necesito alas para estar contigo en nubes blancas, no necesito nada más que tu presencia, tu esencia para poder volar por un cielo sin destino. No haré caso a lo que digan otros labios, por que los tuyos son sinceros, y me prometo estar contigo para el resto de mis días, sólo así seré feliz, feliz junto a ti.

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