
Las calles están llenas de misterios y cosas por resolver, está llena de historias que pasan, y que nos dejan apenas una estela, una pista, un diálogo. En más de una ocasión me ha tocado escuchar un fragmento de esas miles de historias que transitan las aceras. Son momentos mágicos, momentos que rompen el ladrillo de la realidad, y te llevan a otra parte. No se trata solo de cerrar los ojos ante la realidad, no se trata de envidia, indiferencia, rabia o tristeza. Estos momentos son necesarios para subsistir, para seguir adelante, para darnos cuenta de que estamos vivos, de que vale la pena vivir en esta vida, a pesar de todo lo malo que hay en ella.
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